Anoche la Santa Madre Naturaleza se apiadó de los cuerpos cansados y agobiados de quienes habitan esta gran región del Impenetrable Chaqueño, más precisamente del Chaco Seco, en los departamentos Güemes y Brown.
Una hermosa lluvia apaciguó un tanto el infierno vivido durante una semana más que agobiante e invivible. En este contexto calamitoso, las noticias del territorio daban cuenta de la falta de infraestructura y de los paupérrimos servicios públicos (agua potable y servicio eléctrico, solo por mencionar demandas sentidas y reales que comprometen la existencia misma de los ciudadanos).
En un territorio donde la hipótesis del calentamiento global resulta de accesible su verificación, ya sea por los visitantes o por los expertos vivientes autóctonos, la desidia y el olvido territorial de los gobiernos de turno son evidentes ante la falta de servicios y de una red de infraestructura, sea para el desarrollo productivo sustentable y, principalmente, para hacer un poco más agradable la vida.
Las consecuencias del deterioro ambiental, producto de la tala indiscriminada del bosque nativo, de la violación de las leyes ambientales y de las políticas y acciones gubernamentales que las facilitan y fomentan, y que se aplican en nombre del crecimiento económico o del desarrollo, con el so pretexto de atender las necesidades de la población.
Bajo tales razones, y como ya lo he dicho, gobernantes y seudoempresarios permiten y cometen actos de tropelías contra la naturaleza, la única fuente de protección posible en un territorio donde las temperaturas reales se aproximan cada vez más a los 50 °C y donde el agua, pese a los avances significativos en algunas localidades, en el ámbito rural es un bien más que escaso, absolutamente privativo.
Este territorio, además de Impenetrable, también era conocido como "desierto", mal llamado claramente de esa manera. Fue denominado así por las esferas gubernamentales básicamente por la baja demografía que lo caracteriza y, sobre todo, porque quienes lo habitan eran —y pareciera que siguen siéndolo— sujetos no reconocidos o despreciados por las lógicas estatales y economicistas.
En medio de estas noticias, poco novedosas, de la crisis ambiental y humanitaria, varios portales —entre los que destaco el portal digital SomosChaco— compartían un informe de Diario Popular "Oro Rojo", "oro rojizo", donde se denuncia que continúa la tala indiscriminada del quebracho colorado, a lo que se podría agregar la explotación del algarrobo, palo santo, quebracho blanco, etc.
No caben dudas de que el Estado-capital gobernante está empecinado en seguir haciendo de nuestro hábitat natural un infierno posible.
¿Será posible que en esta región, a mediano plazo, albergue vida?
¿Qué tan lejos estamos de que la población humana del Impenetrable esté obligada a un proceso migratorio?
Digo vida humana, pues la vida silvestre es la primera en pagar las consecuencias de este crimen ecológico con sustento económico que se aplica en este territorio.

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