ACUEDUCTO WICHI-POMPEYA: Una obra que se sustenta en la necesidad del Pueblo Wichi, pero quienes menos la disfrutan.
Hoy recibí una grata notificación de todos los avances de a Etapa II de dicha obra, la cual comprende muchas obras todas importantes y muy necesarias.
Esta obra es de un valor inconmensurable, solo en un proyecto político con fuertemente componente ético y solidario pudo
tenernos como prioridad para una inversión de esta magnitud; a un territorio
siempre olvidado y excluidos de las grandes infraestructuras públicas.
Pero la alegría no es completa. Lamentablemente, y lo grave, de ésta inversión
es no haber diseñado un mejor acceso al agua potable para la comunidad wichi de
Misión Nueva Pompeya. Pese a las observaciones, propuestas y reclamos de
múltiples actores: institucionales, comunitarios, técnicos, referentes locales,
que han hecho saber esta situación tanto por los canales institucionales como
mediante protestas sociales, no se ha logrado respuesta favorable y clara al
respecto.
Las demandas están fundamentadas en la profunda necesidad y problemática que
padecen las familias, sobre todas las que habitan el territorio de las 20 mil
hectáreas, para acceder al agua potable, y como tal se solicitó las siguientes
inversiones.
1)garantizar la red de agua
domiciliaria en los barrios más cercanos a la parte urbana y más habitados.
2) ampliar el número de bocas de
acceso comunitario. Es vergonzoso su actual distribución.
3) garantizas el acceso al agua
corriente a las escuelas ubicadas dentro del territorio.
4) Construcción de techos y
Cisternas: este punto nunca escuche la demanda de la comunidad, debo ser
honesto, pero sí cuantas veces pudo lo he planteado por la siguiente razón. En los
parajes más alejados dentro del territorio vichi, es fundamental garantizar la
cosecha de agua. Además, se comprende que 300 techos y cisternas, en un
presupuesto tan amplio como el de esta obra es insignificante.
Solo por cuestión de racismo:
Se considera que estas demandas
son altamente cumplibles, con las cuales se garantiza el derecho al acceso al
agua potable y con ella a la integralidad de los derechos humanos fundamentales.
En Conferencia de Naciones Unidas se reconoce que es “un derecho de todos los
pueblos, cualquiera sea su nivel de desarrollo, o su condición económica y
social, tiene derecho al acceso al agua potable en calidad y cantidad según su
necesidad”. Agregaría de mi parte que,
además, que garantizarle el acceso al agua es una pequeña reparación histórica
a tanto despojo, avasallada, vejada que han sufrido desde la misma constitución
de nuestro Estado argentino.
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